MAESTRO MODELO, PROMOTOR Y CRÍTICO DE LA LITERATURA
MAESTRO MODELO
Es el maestro que despierta en sus estudiantes el amor por la lectura siendo un ejemplo y un testimonio desde lo que vive y desde lo que es, dado que como lo plantea Martha Fajardo “los humanos estamos predispuestos para aprender por imitación”, es modelo cuando lee con amor y deja que el texto ilumine su rostro y en su mirada se evidencie el deseo de alimentar, de saborear y de nutrir su vida.
El maestro modelo crea ambientes propicios para la lectura y con ellos para la socialización de saberes y de aprendizajes, hace de su práctica pedagógica una práctica de vida; ya que la escuela no debe estar alejada de la cotidianidad del estudiante, promueve en esta un verdadero encuentro de lectura, una experiencia placentera y vital.
Es modelo al llenar de magia sus clases motivando y tocando la sensibilidad de sus estudiantes, su voz hace un recorrido por todos los espacios, sentimientos y pensamientos…
Para el maestro modelo la lectura hace parte de sí y por esta razón se le facilita llegar a sus estudiantes promoviendo una lectura con sentido.
MAESTRO PROMOTOR
Es el maestro que motiva y descubre los intereses y expectativas del niño; tiene la capacidad de llegar a él como un vendedor de sueños, de libros, de ideas, de posibilidades… Es el maestro que con un solo comentario puede llenar distintos espacios de motivación y deseos por leer y explorar en las letras diversos mundos.
Es promotor en la medida que tiene conocimiento del niño y puede sugerirle que lea algo interesante y luego lo comente en distintos espacios sin que éste se sienta obligado. Lo lleva a descubrir el personaje con el que más se identifica, a sentir la necesidad de frecuentar la biblioteca, a elegir los libros que más lo llenan.
Es el maestro que ve en los espacios de lectura, un espacio para la vida misma, que debe estar lleno de sentido, siente que la lectura en el niño debe lograr una verdadera afectación que lo lleve a explorar dentro de sí sus sentimientos.
El maestro promotor debe establecer una relación cercana con el padre de familia, para resaltarles la importancia de la continuidad de procesos entre la escuela y la casa; el padre a su vez debe hacerse un promotor de lectura; para juntos compartir la maravillosa aventura de leer “Tratar de formar pequeños lectores, mejor dicho ratoncitos de biblioteca, sin involucrarse de manera afectiva, no funciona. Sin unos brazos que acaricien, sin unas nanas que adormezcan, sin unas palabras mágicas que curen, poco o y asnada se logra. Entregar libros sí nada más, sin ton ni son, a los niños más chiquitos, suele ocasionar únicamente destrucción, conflicto y alejamiento de los libros.” (Martha Fajardo, Vasco 2008)
MAESTRO CRÍTICO
Es el maestro que realiza lecturas críticas para ponerlas en juego con el mundo, la lectura lo humaniza y lo hace tomar posición frente a un tema determinado. Es el maestro que puede sugerir buena literatura y sabe reconocerla.
El maestro crítico va un paso adelante de sus estudiantes para poder presentar rutas de lectura que sean verdaderamente enriquecedoras. Busca que el libro siempre resuelva al niño una necesidad profunda y le despierte el verdadero interés por la lectura, brindando buenas opciones y posibilidades de leer más allá del texto.
El maestro crítico busca formar en el gusto personal por la lectura y promueve en el niño elegir sus textos de lectura; esto sería un parámetro importante para formar en la lectura crítica de los estudiantes.

Me llama la atención de maestro modelo, creo que complementaria sus apuestas con el maestro modelo es el maestro lector, el maestro que se deja traspasar por una obra, que lee con pasión aquello que le ha dejado huella y le ha afectado...Para ser ese maestro modelo es necesario arriesgarnos a ser lectores, aventurarnos a sentir.... ¡por qué no sentir????
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