domingo, 6 de marzo de 2011

LA ESCRITURA Y LA LECTURA DESDE LA EXPERIENCIA PEDAGÓGICA.
En el documento: El maestro lector y escritor de Clara Inés Cuervo Mondragón se cuestionan varias consignas que la escuela ha asumido como propias para acercar a sus estudiantes a la escritura y lectura de textos.

Lo primero es reconocer que la escuela aleja cada vez más a los sujetos de lo que sienten, piensan y son; no promueve espacios para la reflexión en torno a temas que puedan llenar su vida de sentido y por  ende el espacio escolar.
El docente ve su profesión como un trabajo del cual tiene que hacer lo que la institución como tal espera, podríamos decir entonces que no se evidencia en él la emoción, el disfrute por llevar a sus estudiantes la vida plasmada en las letras y no permite por su mismo afán dejar que las letras permitan habitar la vida de cada uno de sus estudiantes. Su deber sólo se limita a cumplir con el plan de estudios diseñado por la institución y al tiempo que debe dedicar a cada clase.
Las clases se convierten en una rutina donde se proponen textos sólo para sacar notas y elaboración de escritos para el mismo fin, los estudiantes de esta forma son ahuyentados y creen que leer no es lo de ellos; pero lo hacen porque deben cumplir con sus obligaciones académicas.
Es imposible que un maestro pueda ser testimonio y ejemplo para sus estudiantes si en él se nota la apatía por leer y las dificultades para escribir. De los libros que deja para la  clase ni siquiera los lee, ni los disfruta, sólo busca resúmenes para tener una idea de que evaluar y ya. Es obvio que esto llega a los estudiantes, no hay espacios para la discusión del texto y mucho menos para escribir sobre los impactos que este generó en cada uno; discusión que no puede ser posible porque el maestro no tiene los elementos necesarios para hacerlo.
La lectura y la escritura en la escuela se han vuelto hábitos sobre los cuales no hay ninguna reflexión porque no se plantea desde la emoción; buscar estrategias en las que el estudiante desarrolle al máximo sus emociones debe ser una tarea de cada educador, no como se ve mucho en las conversaciones y diálogos de los maestros que sólo limitan su función a buscar cuales son las estrategias para responder a la pregunta ¿Por qué los jóvenes no leen?. Sus criticas va n sólo para los estudiantes, hablan de lo que no hacen y de lo poco que se motivan para dar una clase en la que los estudiantes cumplen con muy pocas condiciones de la clase; el maestro debe mira desde sí mismo que es lo que hace para generar cambios en sus estudiantes en torno a la lectura y escritura de textos.
Cuando la escritura y a lectura se asumen desde la emoción se posibilitan espacios para el encuentro de ideas, además de dejar en la experiencia de los estudiantes; experiencias de vida. La experiencia debe ser entonces construida  a partir de nuestro cuerpo, de nuestra emoción, de nuestros deseos de ser; haciendo que el mundo escolar con el cotidiano tengan puntos de encuentro y que sea  a través de la literatura donde esa fusión muestre el pensamiento y los sentimientos que habitan  a los seres humanos; en este caso docentes y estudiantes.
Finalmente, la experiencia debe promover el encuentro con el cuerpo y con la emoción y la escuela debe crear espacios que permiten el encuentro con la vida y que la vida se haga palabra y se pueda mediar a través de la lectura y la escritura; que es la única forma de poder creer en la posibilidad de un mundo mejor para dar espacio a la capacidad de soñar.
   

1 comentario:

  1. de acuerdo, son esas emociones que son importantes pensarles, referirnos a ellas, hacernos conscientes de ellas... saber que lo que me invita a la acción es la emoción.Pero, es improtante pensar también que hay que leer con los sentidos, saborear un libro, sentirlo en la boca, escucharlo, palparlo...

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